Los implantes dentales son elementos de titanio que se colocan quirúrgicamente en los huesos de la mandíbula y el maxilar por debajo de las encías. Una vez colocados en el lugar destinado, el dentista puede colocar sobre ellos las prótesis que reemplazarán a las piezas dentarias perdidas.
Los implantes dentales son tratamientos indicados para remplazar desde solo un diente hasta la dentadura completa.
Reemplazar un Diente:
Cuando falta solo un diente, se inserta un solo implante en el hueso para reemplazar su raíz; luego se coloca una corona encima para simular el diente real. Esta elección de tratamiento tiene la tasa de éxito más alta, lo que la convierte en la mejor inversión a largo plazo para reemplazar un solo diente faltante. Incluso si el costo inicial es ligeramente mayor que el de otras opciones, es la solución más rentable con el tiempo. Un implante nunca desarrollará caries ni necesitará endodoncia, y se siente como si el diente estuviera allí.
Reemplazar Varios Dientes:
Cuando falta más de un diente, los implantes proporcionan un mecanismo de reemplazo ideal, ya que no necesita uno para cada diente faltante. En lugar de ello, los implantes pueden actuar como soportes para puentes fijos. Por ejemplo, si le faltan tres dientes seguidos, podemos colocar dos implantes: uno en cada extremo del espacio vacío, y una corona en el medio sin un implante debajo. De esa forma, no necesitará usar ninguno de sus dientes naturales restantes como soportes de un puente, lo que podría debilitarlos y hacerlos más susceptibles a desarrollar caries.
Reemplazar Todos los Dientes:
Los implantes pueden sostener un arco entero de dientes superiores o inferiores que se fijan en la boca y nunca se retiran. Dependiendo del caso podemos sostener todos los dientes con 4, 5 o 6 implantes. Los dientes de reemplazo del implante dental protegen su mandíbula, no se deslizan y deberían durar toda la vida.
